Lugar de origen: México

        Refugio Temporal: España

Salida de México: 2018

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ser mujer y periodista en México

“Soy Mayra Cisneros, soy mexicana, soy del estado de Coahuila, tengo 49 años. ¿A qué me dedico? No me dedico a nada, los últimos 22 años he sido periodista.” 
Este anillo es un objeto de valor para Mayra, es un obsequio de otro defensor de derechos humanos que también estaba acogido en Barcelona.
“Europa es muy bonito. Barcelona es hermoso. Yo me puse en la cabeza que yo acá vine con la meta de aunque sea una sola vez poder hablar lo que pasa allá.” afirma Mayra respecto a su exilio en la capital catalana.
Mayra en el piso en Barcelona en el que pasó su acogida temporal.
Mayra en su último evento programado durante su acogida. Aquí se reunió en un desayuno en la sede del Colegio de Periodistas para hablar sobre la situación de ejercer como periodista en México.
“Como mujer me di cuenta que la herramienta más valiosa que tenemos es el derecho de ser. El derecho de hablar.”

Mayra Cisneros, periodista mexicana del estado de Coahuila, se encuentra actualmente desplazada. En 2018, durante el proceso electoral, Cisneros que al momento tenía un programa de radio, sufrió intimidaciones, amenazas y censura, para proteger su vida huyó de su pueblo natal, al que aún no ha podido regresar. Hoy, cuenta su historia.

Ejercer el periodismo en Frontera, Coahuila, es vivir bajo sospecha. Una periodista exiliada y ahora desplazada interna, otros dos reporteros amenazados y un alcalde que declaró públicamente con demandar a quien cuestione su administración, ilustran el panorama de la libertad de prensa en este municipio al norte de México. Un país en el que ha habido un aumento de las agresiones contra periodistas, y en específico contra las mujeres que se dedican a esta profesión. De acuerdo con la organización Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) se registraron y documentaron 44 casos de agresión contra mujeres periodistas en 2018.

“El señor Florencio Siller Linaje se molestó cuando en el programa matutino hicimos un resumen de los cierres de campaña de los cuatro candidatos” recuerda Mayra. Ese mismo día el encargado de la radio estación La Poderosa llamó a Mayra para decirle que el candidato a la alcaldía estaba inconforme “Me dijo: ‘Te escuchó en la mañana, que dijiste que él no tuvo gente”. Florencio Siller Linaje, apodado ‘Lencho’, fue el candidato a la alcaldía de Ciudad Frontera para la elecciones de 2018, por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), elecciones tras las cuales se convirtió en el actual alcalde. Las polémicas de su mandato llegaron a la discusión nacional, cuando el pasado marzo, en un video amenazó con demandar a quien lo criticara en redes sociales.

Persiguiendo a Mayra

Tras la llamada de la radio estación, Mayra recibió una del propio Lencho: “Me dijo ‘usted parece nueva, que no entiende que con el sistema nunca va a poder, no sabe lo que tiene que decir de nosotros, de lo que es el PRI, no sabe de lo que somos capaz”, cuenta Mayra, y añade que el candidato continuó: “Y con usted una cosa sí le digo: fue la última vez que la vi. Es más, olvídese porque con usted voy a acabar del todo, no va a tener trabajo.”

Al día siguiente Mayra fue despedida de la emisora. Recuerda la explicación que le dieron: “Estás suspendida. -Dije, ¿y por qué? - porque se enojó Lencho”. Tras esto no le quedó más remedio que dejar el puesto. “Me subí al carro y me solté llorando de coraje, porque yo vivía para mi trabajo,” relata Mayra “mi sueldo lo destinaba prácticamente a la gasolina, porque pagan una miseria, pero era mi oportunidad de poder ayudar a la gente.” 

Tras la llamada del 26 de junio, Mayra acudió a las autoridades. “Presenté denuncia por delito electoral, porque la amenaza me la hizo antes de la elecciones, en el proceso electoral. El delegado de la procuradora me dijo que me iban a andar cuidando” cuenta Mayra. El mismo delegado le advirtió que los hombres que la vigilarían iban vestidos de civiles. El 3 de julio, Mayra salió de su casa por la noche para visitar a su hija. Paró en una gasolinera y al salir un coche le cerró el paso. “Yo pienso que son los [policías] estatales, uno baja el vidrio y hace que me pare” recuerda Mayra. “Uno mete la mano, abre por dentro, porque yo traía seguro, él jala la puerta, otro me jala y me avientan [empujan]  al asiento trasero de la camioneta.”

Condujeron durante una hora y media, hasta llegar a un lugar que Mayra reconoció como Moncloa, un municipio vecino de Frontera. “Me dio mucho miedo porque todo el tiempo me dijeron que me harían madre, que me iban matar. Me tenían hincada, me pegaron en la cabeza y en los ojos. Me mantuve agachada todo lo que podía. ” cuenta Mayra “en una de esas me agarró del cabello y me dijo ‘Tú te crees mucho, más te vale que eso que pusiste de Lencho lo quites.’” Estuvieron en ese descampado casi hasta el amanecer, cuando volvieron a subir a la camioneta. Mayra recuerda la conversación que tuvo uno de sus captores por teléfono la noche de su secuestro:

-Estamos con un business, ahorita acabamos y es un extra. Pero ahorita vamos, jefe. El hombre continuó al teléfono: No jefe, es algo leve, es la reportera, la periodista. 

– ¿Cuál reportera, pendejo? ¿Cuál periodista?

– La pinche vieja esa, la que todo el mundo sigue, Mayra Cisneros- dijo. 

– ¡Qué! ¿Cómo se te ocurre meterte con ella? ¿Sabes quién es ella? Mira, yo no tengo que darles explicaciones, pero te subes a la pinche camioneta, y yo no sé cómo chingados le van a hacer.” – el hombre al teléfono continúa – ”no quiero saber que le hicieron algo y que abra la boca ella, porque si ella abra la boca, ustedes van a ser los que se van a morir. Y asegúrense de dejarla hasta su casa, y que no le pase nada.

A Mayra se le parte la voz cuando habla de esa noche. Además de soportar los golpes, las intimidaciones y el secuestro, sintió mucho miedo por su familia. Al dejarla en su casa, uno de los hombres quitó una fotografía de la pared, la única fotografía que tenía de su hijo [quien fue asesinado en 2010]

“Hincada, me lo pega en la cara y me dijo, más te vale que no hables, porque venimos y te matamos a este pendejo. Pa' que de veras sufras" Recuerda Mayra.

Elecciones y aumento de la violencia

Según datos de Artículo 19, organización dedicada a la libertad de prensa, en el último sexenio presidencial, encabezado por Enrique Peña Nieto (2012 al 2018), fueron asesinados 47 periodistas en México y se registraron 2502 agresiones contra la prensa. El informe #Rompeelmiedo de esta organización, afirma que el período de elecciones de 2018, fue el más violento en el nuevo siglo. El mismo informe señala que en cada época electoral se producen picos en la violencia ejercida a los periodistas y que en esta ocasión los principales agresores de la presa fueron los servidores públicos. La mayoría de las agresiones consisten en una difamación pública al periodista, pero en muchos casos se producen agresiones verbales y físicas. 

Mayra pertenece al grupo de periodistas más afectados, los que trabajan para medios pequeños a nivel local. El estado de Coahuila, donde vivía y trabajaba la periodista, fue el segundo en número de agresiones a periodistas en el 2018, con 47 agresiones, y el primero en número de agresiones durante el último período electoral, con 37. 

“Los que empezaron a manipular la información de qué sí y qué no salía en los medios, y de decir qué era bueno y qué era malo fue el mismo gobierno. Fueron los mismos que empezaron a hacer contubernios con la delincuencia organizada para recibir recurso económico para mantener las campañas electorales”, asegura Mayra.

Reporteros sin fronteras, Artículo 19 y Naciones Unidas continúan denunciando la violencia contra la prensa, y aseguran que el principal problema  es la impunidad. En el país las agresiones y asesinatos de periodistas tienen una tasa del 99,13 % de impunidad. Mayra explica que quien la agredió tiene cinco denuncias más, pero no se ha hecho nada.

Desde hace años se exige un cambio en las relaciones entre la prensa y el poder político del país. Desde el 1 de diciembre de 2018, la izquierda por primera vez gobierna México. Si bien esto creó un ambiente de esperanza en diversos sectores incluyendo los medios de comunicación, durante este primer año de gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha desacreditado y se ha enfrentado con diversos medios y periodistas, perpetuando en el gremio un ambiente de vulnerabilidad.

De acuerdo con la organización CIMAC, de 2002 a 2013, 184 mujeres periodistas fueron víctimas de violencia de género. Quince de ellas han sido víctimas de feminicidio. Lo que pone en un doble riesgo a las profesionales de este oficio: ser mujer y ser periodista.

Buscando protección

Mayra denunció el secuestro y la agresión sola, pues su abogado no se presentó “Después supe que lo habían amenazado” narra. Ante la denuncia, a Mayra le asignan un esquema de seguridad, sin embargo en las noches no tenía vigilancia. “Estaba presentando la denuncia cuando llegó un compañero y me dijo Mayra, tienes que reportar esto, acepta que Artículo 19 te ayude.’”

Fue el Mecanismo Federal de Protección el que se puso en contacto con Mayra tras la agresión de aquella noche. “Me buscaron cuando se enteraron lo que había sucedido porque yo subí un video a las redes sociales”, cuenta. Gracias al Mecanismo consiguió salir de Coahuila hacia Ciudad de México. Un mes y medio después, Mayra tomó la decisión de partir a España en un programa protección a periodistas que realiza la Taula per Mèxic, organización que desde Barcelona trabaja por  los derechos humanos en México. Esto con apoyo de Artículo 19 y CIMAC.

“Si logré salir con vida de mi estado, fue gracias al mecanismo”, afirma Mayra, que también reconoce los problemas que el mecanismo tiene para proteger periodistas: “El mismo gobernante no les designa recursos.”, Explica, y añade “No pueden tener resultados óptimos si no cuentan ni con el personal humano, las herramientas y el recurso necesario.” 

Una de las parte del Mecanismo Federal que más importancia tuvo para Mayra fue el acompañamiento psicosocial, que ella señala como algo “esencial para sobrevivir”. Recibió este apoyo cuando llegó a la Ciudad de México: “En mi caso el Mecanismo me apoyó en todo y la atención psicosocial fue elemental, fue lo que me ayudó a estar contando cada día, a sentir confianza para venir a Barcelona. Me sentía totalmente acabada y eso me ayudó mucho” asegura.

Exilio Temporal

El 10 de diciembre del 2018, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, dio la bienvenida a las primeras mujeres acogidas en el programa “Barcelona protege periodistas de México” de Justicia Global, Cooperación Internacional, con apoyo de la Taula per Mèxic.

“Estamos ahogados y amenazados por el cuerpo de seguridad del Estado. La gente, más que respeto y confianza en las autoridades, les tienen miedo. Ya no saben ni quién es el bueno ni quién es el malo”, asegura Mayra.

 Mayra Cisneros, pasó a formar parte del programa, que brinda acompañamiento a reporteros amenazados por el ejercicio de su profesión y su denuncia a violaciones de derechos humanos.

Según Reporteros sin fronteras 63 periodistas profesionales fueron asesinados a nivel mundial en 2018. México es el país en paz (sin conflicto armado declarado) más peligroso para este oficio. Centenares de comunicadores viven amenazados y silenciados. Por ello, no muy convencida, Mayra decidió ir a España. “El viaje era en octubre” cuenta Mayra  “luego se alargó al 10, al 14 de noviembre, 15 de noviembre.”  

Mayra llegó a Barcelona con problemas de salud, con una lesión en la pierna resultado de las agresiones en Coahuila, que empeoró durante su estancia por vivir en un séptimo piso sin ascensor otorgado por el programa de acogida. “Lo que más me ha hecho sentir rabia e impotencia, es estar todavía con muchas molestias de la pierna, y tener que subir y bajar diario las escaleras. La verdad sí me ha frustrado. Me siento físicamente mucho peor ahora que cuando estaba en México. Emocionalmente estoy más fuerte, porque ya me he logrado recuperar, intento organizar mi mente, ser un poquito más fría y pensar que mi prioridad soy yo”.

Frente al exilio, está la frustración de sentirse lejos y saber que la situación no ha cambiado, como ella misma cuenta: “A mi me duele en el alma saber que estos 6 meses estoy acá, pero sigo teniendo comunicación con compañeros que están sobreviviendo. Que no están ni pudiendo vivir, ni con lo que les genera el trabajo honesto, ni con la inseguridad y el miedo a su alrededor.” 

El tiempo en Barcelona le sirvió a Mayra para darse cuenta que “en México la mayor parte del día estaba trabajando. Uno porque era mamá y papá, después porque intentaba desde que murió mi hijo en el 2010, era de las que me levantaba a las 4 de la mañana y me acostaba a las 12 o 1 de la noche. Siempre tenía algo que hacer, sino, me lo inventaba, porque a lo que más miedo le tenía era a la soledad. Acá me he recuperado, me he reencontrado y he regresado a ser un poco la Mayra que era antes.” Tras seis meses en España el programa de acogida finalizó y Mayra regresó a México, que le ofrecía las mismas garantías de seguridad que antes de irse. 

Ser mujer y periodista en México

Mayra no puede volver a Coahuila. El riesgo es muy alto. “Estamos ahogados y amenazados por el cuerpo de seguridad del Estado. La gente, más que respeto y confianza en las autoridades, les tienen miedo. Ya no saben ni quién es el bueno ni quién es el malo”, asegura Mayra.

En México, 6 de cada 10 mujeres han sufrido violencia en su día a día. De acuerdo con la organización CIMAC, de 2002 a 2013, 184 mujeres periodistas fueron víctimas de violencia de género. Solo entre 2014 y 2015, la cifra ascendió a 147. Quince de ellas han sido víctimas de feminicidio. Lo que pone en un doble riesgo a las profesionales de este oficio: ser mujer y ser periodista.

Teniendo en cuenta el riesgo y la inseguridad que suponen volver a México en una situación como la de Mayra, cabe preguntarse qué razones pueden existir para seguir insistiendo en ejercer una profesión como la suya. Mayra tiene la respuesta clara: “Porque callarse enferma, y yo pienso que si yo hablo, mínimo, saco lo que me está comiendo, lo que me hace sentir impotente. De qué me serviría vivir cinco, diez años más, si voy a vivir con miedo, callada, sometida. A lo mejor el hablar no los va a hacer cambiar y que se conviertan en honestos. Pero por vergüenza pudiera ser que cambien en algo.” Y concluye: “Necesitamos periodistas con esa vocación de verdad. Hacer periodismo es ser honestos”

Para Mayra, el periodismo se convirtió en una manera de retomar el control de su vida tras abandonar su matrimonio. “Yo me hice periodista cuando salí de la violencia intrafamiliar en la que vivía. Batallé mucho para salir de mi entorno, de mi matrimonio, del que porque eres mujer no puedes, no mereces” Cuenta Mayra y añade “Imagínate ser una mujer divorciada, una mujer que habla, para mi familia fue lo peor que yo podía haber escogido.”  

El periodismo le dió una nueva voz, como ella misma relata: “Como mujer me di cuenta que la herramienta más valiosa que tenemos es el derecho de ser. El derecho de hablar.”  Poder tomar control sobre su relato se convirtió en una manera de apoyar a aquellos que no podían: “Muchos pueden estar viviendo lo mismo o cosas peores que yo. Y muchas siguen sufriendo golpes, amenazas y hambre.”